Archivos para agosto, 2013

Desde hace varias semanas, estoy siguiendo el curso online “How to Learn Math”, que forma parte de la plataforma de cursos gratuitos de la Universidad de Stanford. Además de ofrecer la posibilidad de obtener un certificado, en el curso se plantean cuestiones muy interesantes relacionadas con cómo se aprenden las matemáticas y también con cómo se enseñan (aunque el título no lo diga).

Aunque el curso me está dando ideas para escribir sobre varios temas, hoy quiero hablar sobre el miedo a fallar, el miedo a cometer errores, a equivocarse. “¿Y cuál es la relación entre el miedo a equivocarse y el aprendizaje de las matemáticas?”, os estaréis preguntando.

Pues bien, para empezar, nos podemos preguntar lo siguiente: la manera de enseñar matemáticas en nuestro sistema actual, ¿fomenta que cometamos errores o intenta que aparezcan lo mínimo posible? Creo que casi todos estaréis de acuerdo en que lo que busca es lo segundo. De hecho, lo más habitual es que las lecciones sigan un patrón de explicación- ejemplo-práctica. Casi siempre en el ejemplo se da un procedimiento de resolución que después se pone en práctica en unos cuantos ejercicios y, con suerte, en un par de problemas cerrados y descontextualizados. En ningún momento en esta secuencia se pretende que el alumno se equivoque.

Muchas veces, equivocarse se ve como algo negativo.

Muchas veces, equivocarse se ve como algo negativo.

 

Algunos diréis: “Pero eso es bueno, ¿no? Cuanto menos errores cometan los alumnos, mejor”. Pues bien, la idea de esta entrada es precisamente defender lo contrario: equivocarse debe considerarse como algo positivo. Cada error es una oportunidad para aprender. En otras palabras, cuando se comete un error se puede aprender de él. Cuando algo se hace bien a la primera, no se ha aprendido nada nuevo. Los errores son el camino a la solución. Podría seguir expresando la misma idea de mil maneras distintas, pero creo que ya está suficientemente clara.

¿Y por qué es tan importante que aprendamos a aprender de los errores? Porque en la vida real los problemas no vienen precedidos de un ejemplo en el que se nos muestra cómo resolverlos. Si desde pequeños se nos dice cómo actuar (qué procedimiento seguir) ante un problema concreto, ¿qué pasará cuando no se nos diga? Es posible que nos sintamos desconcertados, incluso bloqueados, que tengamos miedo de afrontar una situación que no sabemos cómo abordar.

¿Y qué podríamos hacer, entonces, para que los alumnos no tengan miedo a equivocarse? Pues bien, para empezar, algunos profesores (como la propia Jo Boaler, quien imparte el curso que he mencionado al principio de la entrada) dejan claro desde el primer día de clase que los errores son algo bueno. ¿Cómo? Aquí cada maestrillo tiene su librillo. Una opción podría ser incluirlo como una de las reglas de la clase, por ejemplo: “No tener miedo a los fallos y aprender siempre de ellos”. Otra opción podría ser hablarles de gente con la que se puedan sentir identificados y contarles las muchas veces que se equivocaron antes de lograr lo que buscaban (un ejemplo es el de Steve Jobs y su archiconocida charla, precisamente en Stanford). También se podría decorar la clase con citas que fomenten la idea de que el error es el camino a la solución. Un ejemplo es la siguiente cita de Edison (aunque no soy nada seguidor de Thomas, el por qué lo podéis descubrir aquí):

“I have not failed. I’ve just found 10,000 ways that won’t work”  (“No me he equivocado, sólo he encontrado 10.000 alternativas que no funcionan”, traducción propia)
–Thomas Edison

Equivocarse es el primer paso para aprender

Equivocarse es el primer paso para aprender

En fin, más allá de las múltiples maneras de ayudar a los alumnos a ver el error como algo positivo de forma más o menos explícita, lo importante es que en las clases se planteen problemas abiertos, que se puedan abordar de múltiples maneras y que los alumnos puedan probar distintos caminos sin tener miedo a equivocarse o esperar que el profesor les diga cómo llegar a una solución. Para terminar, os dejo esta frase de David Damberger, en su charla TED titulada “Learning from Failure” (“Aprender de los errores”): “¿Me he equivocado? Sí, pero sólo porque no me he equivocado lo suficiente”.

Y esto es todo por hoy, amigos. Os animo a que dejéis vuestras impresiones o ideas para fomentar los errores como algo positivo en los comentarios.

(Recomendación musical de hoy:  Los Planetas – De viaje)

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