Yo es que soy de letras…

Publicado: septiembre 28, 2013 en Uncategorized

Ayer, como todos los viernes, me tocaba dar una clase particular a una chica de 2.º de Bachillerato (Ciencias Sociales). También como todos los viernes, antes de comenzar la clase, estuve hablando con su madre unos minutos para intercambiar impresiones sobre cómo veíamos a su hija. Cuando le comenté que la veía un poco distraído: me dijo: “Ten en cuenta que ella y los de su clase no tienen una mentalidad matemática, son de letras y las matemáticas les cuestan”.

Seguro que vosotros también habéis oído a mucha gente decir: “Yo es que soy de letras, a mí nunca se me dieron bien las mates”. Quizá incluso alguno de vosotros haya pronunciado estas palabras para explicar por qué nunca se le “dieron bien los números“.

Este tipo de frases, que parecen de lo más triviales, encierran, creo yo, varios conceptos erróneos. En primer lugar, ¿acaso las matemáticas son sólo números? ¿Qué son realmente las matemáticas? En segundo lugar, ¿tiene sentido dividir las áreas de conocimiento en áreas de “ciencias”  y áreas de “letras”? En tercer lugar, cuando algo se le da a uno mal, ¿es eso irremediable? Estos tres aspectos están, a mi juicio, íntimamente relacionados.

Idea falsa 1: “Las matemáticas son sólo números”

No. Las matemáticas son mucho más que números. Como dice Vladislav V. Kravchenko en su artículo “¿Para qué estudiar matemáticas si sólo vas a enseñarlas?”, “las matemáticas son el arte de pensar”. Hay cuestiones mucho más importantes que manejar los aspectos puramente procedimentales de las matemáticas: ser capaz de hacerse las preguntas adecuadas, de reconocer patrones, de generalizar, de visualizar, de expresarse con precisión; afrontar un problema con la confianza de que sabrás encontrar las herramientas para resolverlo; no tener miedo al enfrentarse a una situación desconocida que a priori no sabes cómo resolver. Todos estos aspectos, que son pilar fundamental de las matemáticas, intervienen también en cualquier otro ámbito de la vida.

Creo que es vital que nuestros alumnos entiendan que las matemáticas son sobre todo una actitud de curiosidad, de pregunta constante, en lugar de verlas como una mera manipulación de números. Y creo también que a nivel institucional no se hace suficiente para que los profesores que tenemos esta visión podamos aplicarla (véanse por ejemplo los exámenes de PAU de Matemáticas, cuya carga fundamental sigue siendo la aplicación de una serie de procedimientos repetitivos que son la parte menos esencial de las matemáticas).

La curiosidad, la clave de todo

La curiosidad, la clave de todo

Idea falsa 2: “¿Y tú de qué eres, de ciencias o de letras?”

Creo que esta idea es la que menos explicación requiere. ¿Acaso lo que tradicionalmente hemos llamado “ir por letras” no incluye todas las ciencias sociales y humanas? ¿En qué se diferencia, por ejemplo, la actitud de curiosidad permanente que caracteriza a un buen matemático de la que define a un buen filósofo? ¿No es la separación entre “mentalidad de ciencias” y “mentalidad de letras” totalmente arbitraria? Mención especial merecen aquí las preconcepciones sociales (padres, profesores, etc.), como la de la madre de mi alumna, cuyas ideas se traspasan de manera más o menos consciente a los hijos. Mensajes como “Yo creo que tú deberías ir por letras, eres más de estudiar”, “Métete por ciencias, que tiene muchas más salidas”, etc. son, a mi entender, muy dañinos porque dejan de lado la esencia de cualquier área de conocimiento (la curiosidad).

Idea falsa 3: “A mí es que las mates no se me dan bien y no puedo hacer nada para cambiarlo”

Aquí viene la reina de todas las ideas falsas.  Muchos niños acaban abrumados por interminables ejercicios (con suerte, problemas) totalmente desconectados de la realidad y únicamente enfocados a practicar cuestiones de procedimiento (“primero deshacemos los paréntesis”, “base negativa, exponente par da positivo”). La mayor parte de las veces, acaban también aburridos. Entonces, surge la gran excusa: “Es que a mí se me da mal, no puedo hacer nada”. Y bajan los brazos.

Math frustration

¿No habíamos quedado que las matemáticas eran el arte de pensar? ¿Pensar se les da mal a nuestros niños? No, lo que pasa es que normalmente no es eso lo que les estamos enseñando. Si a un niño se le enseña a hacerse preguntas, a intentar soluciones sin miedo a fallar, a ver distintos puntos de vista, a buscar problemas más complejos, a reflexionar sobre si las soluciones que encuentra tienen sentido, lo más probable es que se motive mucho más que si le pedimos que nos calcule el valor de x para tal o cual ecuación. Y es importante hacerlo antes de que su curiosidad natural vaya desapareciendo para dar lugar al acomodaticio y manido “yo es que soy de letras”.

 

(Recomendación musical de hoy: Radiohead – No susprises. Que la disfruten)

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comentarios
  1. […] Yo es que soy de letras… […]

  2. Alicia dice:

    Hola soy de letras 🙂 Ójala hubiese tenido un solo profesor de ciencias que viese las cosas como tú lo plasmas en tu artículo. Hoy como adulta, me interesan un montón de cuestiones científicas, biológicas, físicas, etc, pero las matemáticas se me siguen resistiendo. Podrías recomendarme algún libro que me sirviera para intentar entender las matemáticas básicas desde otra perspectiva? Y así, quizás algún día, pueda dejar de lado el, como bien dices, manido “yo es que soy de letras”. Gracias por el artículo, muy bueno! Un saludo

    • Muchas gracias, Alicia. Me alegro que de que ahora te interesen las cuestiones científicas… Mira, un texto que me gustó mucho fue “A mathematician’s lament” de Lockhart, P. (2009) que lo puedes encontrar aquí:

      http://worrydream.com/refs/Lockhart-MathematiciansLament.pdf

      Ese es más una reflexión sobre qué son las mates y hay partes que te interesarán menos porque corresponden al sistema educativo en EE. UU.

      Luego, sobre las matemáticas en sí, a mí me gusta bastante “El diablo de los números”, aunque en principio está más bien dirigido a niños.

      El siguiente libro que te recomiendo aún no lo he leído, pero he hecho un curso de su autora, que da clases en Stanford, y me gustan sus ideas. “What’s Math Got To Do With It? How Parents and Teachers Can Help Children Learn to Love Their Least Favorite Subject. (autora: Jo Boaler)

      Y luego, en general, cualquier libro con acertijos matemáticos, curiosidades, historia de las mates, etc. De estos hay muchísimos. Uno que me gustó bastante fue “La sonrisa de Pitágoras”.

      Ah, y te dejo con este vídeo, “Dejemos de enseñar a calcular y empecemos a enseñar matemáticas”:

      Ya me dirás.
      Saludos,
      J.

  3. Jose dice:

    Cuando yo estudiaba, de cada diez buenos estudianes nueve iban por ciencias. Las letras han sido el refugio de los malos estudiantes. Decir “soy de letras” casi equivalía a decir “soy mal estudiante”.

    • Tienes razón, José. Era parecido cuando yo estudiaba. Por suerte, creo que esto está cambiando, pero todavía quedan muchos mensajes de padres que han vivido esto como estudiantes (fueran “de ciencias” o “de letras”) y se los transmiten a sus hijos.

  4. Ana dice:

    ¡¡Ay, quién te hubiera tenido de profe de mates!! No habría acabado estudiando física, eso casi seguro (porque soy de letras 😛 ), pero guardaría otro recuerdo de los vectores y de las permutaciones, eso seguro…

    • Ja ja, muchas gracias, Ana. Sí, realmente, tradicionalmente los profes se han perdido en explicar procedimientos… y con eso por desgracia han perdido a muchos alumnos, :-(. Pero ganamos a una genial traductora (y profe de traductores)

  5. Dani dice:

    Todos optamos por la salida fácil y buscar excusas para facilitarnos la vida. Yo siempre he dicho soy de ciencias para cubrirme las espaldas en la tan odiados por mi sintaxis y análisis de textos. Si uno dice soy de ciencias ya parte de un nulo conocimiento de letras con lo cual todo aquello que se haga será un éxito y el umbral del fracaso es muy estrecho, lo mismo para los que dicen ser de letras.

    Muy buen blog Javi y si tengo algún error ortográfico, lo siento “yo soy de ciencias” 😛

  6. Isabel dice:

    Me ha gustado mucho esta entrada, la verdad. Estoy hartita del San Benito de “de ciencias” y “de letras” y ya ni te cuento lo que me enfada el que se dé por hecho que los “de ciencias” son los listos y los “de letras”, los tontos.
    Y además, siendo de Traducción, ¿de qué soy?
    Ser o no ser… esa es la cuestión, supongo 😉

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