Archivos para septiembre, 2014

Y tú, ¿por qué estudias matemáticas?

Publicado: septiembre 25, 2014 en Uncategorized

Esta año comienzo el curso con más ganas aún que el anterior. “¿Por qué?”—os preguntaréis. Pues porque este año, por primera vez desde hace tres años, vuelvo a dar la asignatura de Matemáticas. Son sólo cinco horas a la semana, pero me hace la misma ilusión que si fueran 20.

La pena, claro, es que ninguno de mis alumnos tiene tanta ilusión por estudiar matemáticas como yo por enseñarlas. Creo que casi todos vosotros coincidiréis en que las Mates son probablemente la asignatura que más rechazo provoca entre el alumnado. Ante este panorama, antes de empezar el curso, pensé: “¿Cómo podría hacer yo para que este año mis alumnos cogieran las Mates con un poco más de motivación?”.

Desde mi punto de vista, la falta de motivación para con las mates se debe a dos razones: la primera es que los alumnos no entienden para qué les puede servir estudiar matemáticas; la segunda, que muchos de ellos además se sienten incapaces de hacer matemáticas. “Las matemáticas nunca se me han dado bien”—dicen. Hoy quiero centrarme en la primera de ellas. La segunda la dejo para otra entrada.

Parece bastante lógico que alguien que se va a pasar  horas y horas estudiando una asignatura  se pregunte para qué le sirve hacerlo. De hecho, todos los profes de Matemáticas (y, seguramente, de otras asignaturas) nos encontramos periódicamente con un alumno que pregunta: “Profe, pero esto, ¿para qué nos sirve a nosotros?”. Habrá quien, por quitarse la pregunta del medio, responda que para aprobar. Otros, mejor intencionados, responderán: “Las matemáticas sirven para muchas cosas. Están presentes en todo lo que nos rodea”. Y no faltarán a la verdad. El problema es que la pregunta no suele ser “¿Para qué sirven las matemáticas?”, sino “¿Para qué me sirve a mí estudiar matemáticas?“.

El primer día de clase, antes de que ellos me lo preguntaran a mí, les lancé yo la pregunta. Uno de ellos, me la rebotó: “Y tú, ¿qué responderías?”. “A mí, estudiar matemáticas me sirve, sobre todo, para aprender a pensar mejor”—dije. Tal como esperaba, esta respuesta, que a mí tan tranquilo me deja, no satisfizo a muchos de mis alumnos que, acostumbrados como están a que les demos todas las respuestas, me pedían otra respuesta. Como precisamente una de las virtudes principales de un buen matemático es su curiosidad y su afán de buscar respuestas, pedí a cada uno de mis alumnos que escribiera su propia respuesta en un post-it, con la idea de colgar todas en un mural titulado “¿Por qué estudio matemáticas?”. Muchos de ellos, naturalmente, no sabían qué poner, así que colgaron sus post-its en blanco, aunque firmados.

Ese mismo día, les di a leer este excelente artículo, que es el mejor que he encontrado hasta la fecha sobre esta cuestión. Una vez leído y comentado, les pedí que volvieran a coger su post-it y a cambiar su respuesta si habían encontrado una motivación mejor para estudiar matemáticas. Algunos se mantuvieron fieles a su primera respuesta. Otros, los más, la cambiaron. Esta vez ninguno dejó el post-it en blanco, aunque yo había hecho hincapié en que lo rellenaran sólo si la respuesta que iban a escribir les convencía. El póster resultante ha quedado colgado en el aula de matemáticas, para que los alumnos lo tengan presente y cambien su motivación a lo largo del curso si lo consideran oportuno.

Póster en el aula de Matemáticas

Póster en el aula de Matemáticas

Entre las respuestas que se dieron a sí mismos, por mencionar algunas, están las siguientes: “Las matemáticas enseñan paciencia”; “Fomentan la imaginación y la creatividad y aumentan tus límites”; “Para tener más paciencia y a desarrollar más capacidades como la creatividad y la lógica”; “Para poder razonar mejor mis problemas”.

Es probable, casi diría que seguro, que alguno de mis alumnos se haya limitado a repetir (con sus palabras) alguna de las ideas que leyeron en el artículo antes mencionado, sin estar realmente motivados para aprender matemáticas por ello. Otros, espero, habrán dedicado por lo menos unos minutos a plantearse de verdad para qué sirve esto de estudiar matemáticas y habrán ido un poco más allá de la característica rebeldía adolescente consistente en oponerse a lo que le viene impuesto.

Sí, estudiar matemáticas es una imposición del sistema. Sin embargo, ya que tienes que estudiarlas, ¿no es una buena idea plantearte en qué te puede ayudar? Quizá, en el camino, encuentres tu propia respuesta. Si no es así, por lo menos te habrás planteado la pregunta y habrás buscado una respuesta. Sin saberlo, ya estarás haciendo matemáticas.

Y tú, ¿por qué estudias matemáticas?

(Recomendación musical: Hidrogenesse – Disfraz de tigre)

Anuncios