Archivos para agosto, 2016

Mamá, quiero ser voluntario

Publicado: agosto 3, 2016 en Uncategorized

Como sabéis, este es un blog dedicado a la enseñanza de las matemáticas. Hoy, sin embargo, me voy a salir por la tangente (mal chiste, perdón) y os voy a hablar de las oportunidades de voluntariado internacional en el campo de la educación. ¿Por qué? Porque acabo de vivir mi primera experiencia como voluntario en Perú y me ha parecido tan enriquecedora que creo que todo el que tenga las ganas y los recursos para hacerlo (tiempo, dinero, etc.) debería animarse.

Voluntariado en el extranjero: ¿por qué?

Una de las primeras cosas que descubrí cuando me planteé hacer un voluntariado fue este vídeo. A mí, personalmente, me vino muy bien verlo, ya que me aclaró la diferencia entre la cooperación, el voluntariado y el turismo solidario. Lo más importante que entendí al ver este vídeo, no obstante, fue que el objetivo principal al viajar a otro país como voluntario no era “ayudar a los demás” como casi todos pensamos cuando nos planteamos hacer un proyecto de este tipo (yo, por lo menos), sino más bien conocer la realidad que allí existe conviviendo con la comunidad.

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Jefferson, 4 añitos. Casi me lo llevo en la maleta.

 

Un momento. Entonces, ¿quiere esto decir que no voy a ayudar? Sí, claro que se ayuda. En primer lugar, porque por el mero hecho de viajar a un país en desarrollo gastas dinero allí y, con ello, ayudas económicamente. Cuanto más responsable sea el gasto que allí hagas, más ayudarás a las comunidades que lo necesiten (me remito al vídeo que os he puesto antes).

Pues vaya. ¿Entonces sólo voy a contribuir con mi dinero? Para eso, ¿no sería mejor que me limitara a hacer una donación y me quedara en casita? De nuevo, aquí se trata de cambiar la perspectiva y no pensar en lo mucho que voy a ayudar a los pobres que me necesitan, sino más bien en qué me puede aportar a mí conocerlos y convivir con ellos (y, de paso, ayudar en lo que se pueda).

Mi experiencia como voluntario

Pero, entonces, ¿merece la pena meterse en todo este berenjenal? Sin duda alguna. Y aquí ya no puedo sino hablar de mi experiencia como voluntario en Huchuy Yachaq durante este verano. Aunque puede sonar a poco comparado con esas aspiraciones genéricas y grandilocuentes de “mejorar el mundo” o “ayudar a los demás”, conocer a la comunidad de niños, profes y demás personas implicadas en este proyecto ha sido una de las experiencias más positivas de mi vida. Creo que el hecho de que se trate de un programa de educación hace que la relación que se crea entre los voluntarios y los niños sea muy especial, porque permite estar en contacto con ellos diariamente y crear un vínculo que parecería impensable en un período tan corto de tiempo.

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Shirley, la dulzura personificada.

Sinceramente, antes de empezar el voluntariado me habría resultado difícil de creer que en apenas un mes pueda surgir tanto cariño. Cariño hacia los niños, hacia las profes, hacia los demás voluntarios… ¡y lo mejor de todo es que es un cariño mutuo! Se podría pensar que los niños ya estarán cansados de recibir a un voluntario tras otro y encariñarse con ellos para luego tener que despedirse en cosa de un mes, pero nada más lejos de la realidad. Es como si fueran una fuente inagotable de cariño y tuvieran para todos. Y, por el camino, con todo ese cariño que te dan, hacen que tú te contagies y también te conviertas en fuente inagotable de cariño. Y así se crea lo que podríamos llamar la “nube del cariño”, un estado mental en el que a uno sólo le sale ser generoso y amable con todos. Algo así como el espíritu navideño, pero esta vez de verdad.

Quiero ir de voluntario: ¿cómo lo organizo?

Cuando uno ya se ha decidido a marcharse de voluntario, empieza la búsqueda. Y se da uno cuenta de que las opciones son muchas. Demasiadas, casi. Para que os hagáis una idea, yo empecé con esta lista. Ahí es nada.

Lo primero que uno aprende es que la mayoría de las organizaciones piden al voluntario un dinero. En él se incluyen gastos de gestión y, a veces, los billetes, comidas y alojamiento durante la estancia. La responsable de Movilidad, Participación Internacional y Desarrollo de AIPC Pandora, explica aquí por qué hay que pagar.

Sabido esto, lo que yo recomiendo es que uno se organice por su cuenta. ¿Cómo? Preguntando a la gente de tu entorno si han hecho algún voluntariado en el campo de la educación o conocen a alguien que lo haya hecho y esté contento con el proyecto en el que ha participado. Yo, por ejemplo, este año conocí el proyecto de Huchuy Yachaq gracias a mi amiga Estrella, que había estado allí hace un tiempo, me habló del proyecto y me puso en contacto directo con la organizadora. Y todo fue tan sencillo como coordinar fechas con ella, comprar los billetes, ponerme las vacunas y… viajar.

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Mis niñitos de 3 años (y Amanda, como siempre, rompiendo las reglas)

Eso sí, hay que tener en cuenta que yo viajaba a Cusco (Perú), un lugar bastante seguro y turístico, por lo que fue fácil organizarme por mi cuenta. Ahora bien, puede haber factores que te animen a viajar a través de una organización desde España. Quizá porque eres muy joven, no has viajado mucho en el extranjero, vas a un lugar menos seguro (pongamos, las favelas en Brasil) o, simplemente, vas más cómodo con algo más organizado. En ese caso, ¿qué organización elegir? Os cuento mi experiencia. Yo el año pasado tenía pensado ir con Voluntariado con ONG’s. De hecho, pagué los gastos de gestión (alrededor de 300 euros en mi caso) y, aunque al final no pude viajar por motivos de salud, os puedo decir que mi impresión fue que no hicieron por mí nada que no hubiera podido hacer yo sólo, si hubiera tenido el contacto directo de la organización local. Ni cursos de formación, ni ayuda billete o alojamiento, ni apenas orientación. Puede que sólo fuera mala suerte, pero, desde mi experiencia, no lo recomiendo (por favor, si alguien ha tenido una buena experiencia con ellos, agradecería que lo compartiera en los comentarios). Existen otras webs similares, como Cooperatour (cuyo nombre es bastante confuso, como entenderás si has visto el vídeo al inicio del post).

La organización que sí conozco, porque muchos de los voluntarios que trabajaron conmigo venían a través de ella, es AIPC Pandora, que ofrece la posibilidad de hacer voluntariados grupales de tres semanas (entre otras opciones). Aunque, además del billete, hay que pagar una cantidad considerable de dinero, creo que es una buena opción para quien quiera estar seguro de que va a estar bien acompañado y se va a encontrar todo bien organizado cuando llegue al destino (alojamiento, comidas, transporte, etc.). Sería, de hecho, la opción que recomendaría a aquellos de vosotros que seáis muy jóvenes y viajéis por primera vez a un proyecto de estas características. Desde luego, puedo decir que el grupo de voluntarios de Pandora que me encontré en mi viaje a Perú era un grupo extraordinario, con una calidad humana, un compromiso hacia el proyecto y una cohesión de grupo que habla muy bien del proceso de selección que se lleva a cabo en Pandora y de las jornadas que se llevan a cabo en Madrid antes del viaje.

Sea cual sea la organización elegida, es muy importante informarse del desglose de los gastos que se te cobran y, en concreto, de cuánto de ello va directamente al proyecto en forma de donación

Just do it

Creo que ya he dicho todo lo que quería decir. Simplemente, me queda animarte a que, si te estás planteando hacer un voluntariado internacional, no lo pienses mucho más y lo hagas. Probablemente, será una de las experiencias más intensas e inolvidables de tu vida.

Canción del día: aunque no sea santo de mi devoción, esta canción sonó tanto durante mi estancia en Perú que se ha ganado el derecho a ser la banda sonora no oficial de este viaje.

Hasta el Amanecer – Nicky Jam

 

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